Últimamente varios sucesos han hecho que la depresión invada a varios NOHAs. En mi viaje a Groningen traté de pensar un poco en esto y me di cuenta que el no tener muchas cosas que hacer en el día es lo peor que le puede pasar a una persona. Tienes tiempo de meditar en lo que pudiste haber hecho a tu edad y decidiste no hacerlo por perseguir un sueño que parece coartado por externalidades.
Llegué a Alemania llena de ilusiones, pensando que el programa iba a ser increíble. El training que tendríamos esta semana sería de lo mejor. Esperaba tener, a estas fechas un internship seguro y comenzar a ver todo lo relacionado con mi tesis y el siguiente semestre. En lugar de los planes, mucho tiempo libre, la cancelación del entrenamiento, el no tener una práctica segura empezaron a desmotivarme. Me pregunté en varias ocasiones qué es lo que hago de este lado del mundo y traté de volver a marcar prioridades y volver a hacer un plan de vida.
En realidad todo lleva al mismo camino. Hoy regreso con un aire nuevo y espero poder hacer muchas cosas aquí. Quiero ser un trabajador humanitario y mi camino ya está marcado. Ahora solo espero que la gente a mi alrededor también vuelva a encontrar su impulso y termine esta racha de depresión que invade el pequeño y no tan lindo pueblo alemán en el que vivo.


